Artículo sobre la Sentencia de la Corresponsabilidad y la Deuda Histórica con Quienes Cuidan.
Escrito por: Johan Sebastián Vallejo Zapata, psicólogo y mediador psicosocial de la Escuela Nacional del Grito. Con colaboración de Gustavo Álvarez Jiménez, director de la Corporación Escuela Nacional del Grito
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El cuidado como eje de la vida
El cuidado es el eje silencioso que sostiene el mundo. Es trabajo, es afecto, es política. Sin cuidado, la vida se derrumba. Y sin reconocimiento, cuidar se vuelve un acto de desgaste y de abandono. Durante siglos, la sociedad ha vivido de espaldas a esta verdad: el bienestar colectivo descansa sobre los cuerpos y las manos, en su mayoría mujeres, que cuidan sin salario, sin descanso y sin voz.
La reciente doctrina del “Cuidado al Cuidador”, desarrollada por la Corte Constitucional de Colombia (Sentencias T-011, T-124 y T-158 de 2025), representa un giro histórico. Por primera vez, el Estado reconoce que quien cuida también tiene derecho a ser cuidado. No es un favor jurídico, sino la ratificación de una deuda ética, política y social que la nación ha acumulado sobre los hombros de quienes sostienen la vida sin reconocimiento.
Esta video columna de la periodista Yolanda Ruiz nos hizo preguntarnos sobre la importancia del cuidado al cuidador. Escribimos este texto en relación al video y el 5 de noviembre, día del cuidador.
El silencio que cuesta la vida
Lo que llamamos amor, esa entrega silenciosa e incondicional, ha servido muchas veces para ocultar una injusticia estructural. Como ha señalado la economista feminista Amaia Pérez Orozco (2014), la economía global está sostenida sobre una “crisis de cuidados” que ha sido sistemáticamente privatizada, feminizada y desvalorizada.
Esta crisis no solo se expresa en las cifras, sino en la salud mental y corporal de las mujeres cuidadoras, quienes cargan con una sobreexigencia invisible que las enferma y las agota. La Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (DANE, 2021) confirma que el 90.3% de las mujeres en Colombia realiza trabajo no remunerado de cuidado, dedicando en promedio 7 horas y 44 minutos diarios, mientras los hombres dedican 3 horas y 6 minutos. Detrás de estas cifras hay historias de pérdida de autonomía, pobreza de tiempo, aislamiento emocional y deterioro psicológico.
La periodista Yolanda Ruiz lo expresó con precisión al analizar este fallo: “la sociedad tiene la obligación ética de proteger la dignidad de quienes dedican su existencia al bienestar de otros”.
Y es que el cuidado no solo sostiene hogares; sostiene países enteros.
La acción judicial no solo busca proteger a la persona que requiere asistencia, sino también la salud física y mental de su cuidador, quien a menudo es un familiar sin remuneración.
📄 Fuente: El Espectador – Cuidar al cuidador, importante fallo de tutela
El fallo: de la desesperación a la justicia
Este fallo judicial es el resultado directo de la desesperación. La acción de tutela se ha convertido en el mecanismo de defensa más recurrente para los cuidadores informales ante la negación sistemática de derechos básicos y servicios por parte de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) (ahora EAPB) y otras entidades administrativas.
La respuesta constitucional, por lo tanto, no es una dádiva, sino la ratificación de una deuda social.
📄 Sentencias T-011/25 | T-124 y T-158 /25
El nuevo paradigma jurídico establecido por la Corte reconoce la doble dimensión del derecho fundamental al cuidado:
- El derecho de las personas a ser cuidadas.
- El derecho de los cuidadores a recibir cuidado.
Este reconocimiento rompe con la tradición que reducía el cuidado al ámbito privado y lo eleva a la esfera pública, convirtiéndolo en un asunto de interés colectivo y justicia distributiva.
En este sentido, la sentencia se alinea con lo planteado por Joan Tronto (1993): cuidar es una práctica política que define el tipo de sociedad que queremos ser. Tronto advierte que la desvalorización del cuidado es un síntoma de democracias incompletas, pues la justicia solo puede existir cuando el cuidado se distribuye equitativamente.
Así, el fallo constitucional colombiano representa un acto de democratización del afecto: el cuidado como derecho humano, como deber social y como política pública.
Corresponsabilidad: familia, Estado y sociedad
El nuevo paradigma jurídico desarrollado por la Corte Constitucional transforma el cuidado de una obligación privada a un mandato constitucional de interés público.
- La familia: se impone a los miembros de la pareja, hijos, padres y familiares más próximos los deberes especiales de solidaridad y socorro recíproco. Es el primer núcleo responsable del bienestar. 📄 Proyecto de Ley 041-2020C, Cámara de Representantes
- El Estado: debe garantizar el bienestar mediante políticas, recursos, infraestructura y servicios de cuidado. Cuando la familia no puede asumirlo, el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) debe proveerlo.
Los particulares y la sociedad: tienen una obligación moral y social de concurrir al bienestar general.
En Estación la Calle Aranjuez 2025 junto a Comfama, hablamos en familia sobre la importancia del cuidado y cómo nos hacemos cargo en el día a día de nuestra mente, cuerpo y emociones.
La economía del silencio
La economista Nancy Folbre (2001) denominó al cuidado una riqueza invisible, indispensable para la sostenibilidad de la vida y la economía. En Colombia, esa riqueza se ha convertido en una forma de empobrecimiento del tiempo, del cuerpo y de la salud de quienes cuidan.
Según Bedoya, Buitrago y Soto (2022), el síndrome de burnout en cuidadores informales está directamente asociado a la falta de reconocimiento, la ausencia de apoyos institucionales y la sobrecarga emocional. Este agotamiento no es solo clínico: es un síntoma social de un país que ha normalizado el sacrificio como virtud.
¿Cómo se cuantifica una injusticia?
Para la Escuela Nacional del Grito, el primer paso para la acción política es desmantelar la invisibilidad.
Feminización del cuidado y pobreza de tiempo
El trabajo no remunerado de cuidado constituye una actividad económica real. La Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (DANE 2020-2021) evidencia que el 90.3% de las mujeres de 10 años o más realizaron actividades de cuidado no remunerado, frente al 63% de los hombres. Las mujeres dedicaron, en promedio, 7h 44min diarios, mientras los hombres 3h 6min.
📊 Fuente DANE – ENUT 2020-2021
Esta distribución desigual genera pobreza de tiempo, restringiendo las oportunidades de las mujeres para acceder al trabajo formal, la educación o la participación política. En regiones como el Caribe, la diferencia supera las 5 horas y 19 minutos, mostrando que la desigualdad se agrava con la geografía y la clase social.
Si el principio de corresponsabilidad no se traduce en cambios estructurales, se convierte en un eslogan vacío. Cuidar no puede seguir siendo un destino femenino, ni una carga que se asume en soledad.
El costo humano del deber no compartido
Cuando el cuidado es una carga exclusiva y crónica, la salud del cuidador se deteriora profundamente. No es solo cansancio: es una crisis de salud pública. El síndrome de burnout, especialmente en cuidadores de personas con trastornos neurocognitivos como el Alzheimer, se ha convertido en una emergencia silenciosa.
📄 Estudio sobre Burnout en cuidadores – Dialnet
El aislamiento, el estrés financiero y la ausencia de reconocimiento provocan problemas de salud mental y física, reduciendo la calidad de vida. La paradoja es brutal: mientras el cuidador garantiza la vida de otro, su propia salud se fragmenta.
De la política a la acción: institucionalizar el cuidado
El cuidado es territorio de justicia y salud mental. Requiere sostener, escuchar, resistir. Por eso, la salud mental del cuidador no puede ser un asunto privado, sino una cuestión de salud pública.
Las Rutas Integrales de Atención en Salud (RIAS) deben garantizar programas de autocuidado, acompañamiento psicológico, recreación y descanso.
“Quien cuida también tiene derecho a respirar, a descansar, a soñar.”
Cada tutela interpuesta por un cuidador es un grito por reconocimiento. La Escuela Nacional del Grito se une a este momento histórico como parte activa de la transformación. Sabemos que el bienestar no se decreta: se construye colectivamente.
Reeducar la corresponsabilidad
Si el principio de “Nos compete a todos” aspira a ser más que un lema, debe abordarse la crisis de género en la corresponsabilidad. Es insuficiente apoyar a las mujeres sin transformar el rol masculino en el hogar.
Esto exige políticas de cuidado con enfoque en masculinidades corresponsables, redes comunitarias de relevo y mecanismos de acceso a servicios sin judicialización.
El Sistema Nacional del Cuidado busca institucionalizar el cuidado como un derecho y un servicio público, garantizando la protección de la vida y reduciendo desigualdades.
Sus pilares son:
- Autocuidado y proyecto de vida
- Gestión y estilos de vida saludables
- Distribución equitativa de tareas familiares
- Acceso a servicios de salud mental (RIAS)
- Defensa legal efectiva ante vulneración de derechos
Un reto de país
La Corte Constitucional ha emitido un mandato de claridad ética: el cuidado es un derecho humano y una obligación social distribuida.
Colombia envejece aceleradamente; cuidar a quienes nos cuidaron será pronto una urgencia nacional.
Acciones concretas
Acción 1 Estado: Pide a tu EPS que te canalice a programas de promoción en salud mental (Rutas RIAS) para autocuidado.
Acción 2 Legal: Conoce la tutela: Ante la negación de servicios esenciales (transporte, insumos, cuidador), la acción de tutela es tu herramienta de defensa.
Acción 3 Comunidad: ¡ÚNETE! Los Grupos de Ayuda Mutua (GAM) combaten el aislamiento y fortalecen tu autoestima. ¡Busca tu red de apoyo para gestionar recursos de manera colectiva!, haciendo del cuidado una labor reconocida y apoyada públicamente. El fallo constitucional es la ratificación de que la nación tiene una deuda contigo. Asume tu derecho a ser cuidado y a tener un proyecto de vida.
¿quiénes somos?
Corporación Escuela Nacional del Grito

Una organización para la promoción de la salud mental en jóvenesque ve al arte como una herramienta sanadora que nos permite expresar eso que llevamos dentro a través de canciones, el baile, las rimas, la escritura, entre otros. Por eso, hacemos conciertos, festivales de música, talleres y charlas de manejo de emociones que contribuyen a tu salud mental para que cada vez conozcas mejor eso que estás sintiendo.




