El pasado 12 de agosto, la Universidad EIA celebró el Día Internacional de la Juventud con el Festival La Vida nos Conecta y una programación llena de momentos poderosos. La consigna en el campus era clara: reconocer que una universidad también se sostiene desde las emociones, la diversidad y la empatía. Y la cita nos llegó en un momento en que el país entero todavía sentía la resaca física y emocional del fuerte terremoto que nos sacudió días atrás.
Con el cuerpo aún alerta y la cabeza procesando el impacto, llegamos a la EIA sabiendo que no podíamos hacer de cuenta que nada había pasado. Intencionamos cada espacio para abrir un canal de desahogo real, invitando a estudiantes, profes y personal administrativo a leer sus propios radares, entender el susto o la incertidumbre que llevaban atravesados y traducirlo en creación colectiva.
Un despliegue para despresurizar el sistema
Nos fuimos con la Experiencia completa de la Escuela para montar una verdadera estación de desahogo en el campus.
Todo el recorrido estuvo acompañado de manera cercana por el equipo de psicólogos y mediadores de la Escuela, entregando pautas de psicoeducación, escucha activa y contención para transitar el sacudón sin darse látigo.:
Sentigrafía y Posters Gritones: La tinta y los sellos volvieron a ser la herramienta para materializar el sentir. Quienes pasaron por el puesto estamparon prendas y armaron afiches con mensajes directos, transformando la ansiedad y la tensión acumulada en arte gráfico.
- Calibrador de decibeles: Nuestra cabina de desahogo emocional estuvo abierta para quienes necesitaban gritarle al aire, soltar la carga sin culpa y medir la fuerza de su propia voz en un espacio seguro.
- El Desahogadero: Instalamos nuestro tótem interactivo, que rápidamente se llenó de post-it donde la comunidad universitaria escribió sin filtro cómo se sentía ese día. Un mapa transparente del estado de ánimo colectivo.
Arte, risa y reflexión para tejer territorio

El festival demostró que el cuidado también se construye desde el encuentro y la catarsis compartida. La jornada contó con la potencia humorística de El Parcero del Popular 8, la presentación de la obra de teatro «Las Hijas de Florencia», el lanzamiento de las canciones del proyecto Letras por la Vida y diversas muestras culturales que recordaron que la juventud es, ante todo, la capacidad de crear y transformar el entorno.
Agradecemos a la Universidad EIA por abrirnos las puertas en un momento tan sensible para el país y por apostarle a espacios donde la salud mental se aborda sin tabúes. Seguimos convencidos de que cuando la tierra se mueve o la vida se pone pesada, juntarnos a hablar, gritar y crear es nuestra mejor herramienta para recuperar el centro.
Fotos: Carolina Luna




